La política regia se encendió este martes tras una contundente decisión legislativa que busca destituir a Mariana Rodríguez de Amar a Nuevo León. Con una mayoría clara, los diputados locales han solicitado formalmente que la titular de dicha oficina se retire de sus funciones, argumentando que su posición actual está siendo utilizada como una plataforma de promoción personal que rompe con la equidad democrática de cara a los próximos procesos electorales.
Mariana Rodríguez Cantú y el debate sobre su permanencia
La figura de Mariana Rodríguez Cantú se encuentra en el centro de una disputa por el presunto uso de recursos públicos para fines de posicionamiento político. La diputada Grecia Benavides subrayó que la continuidad de la funcionaria al frente de un área ligada al Poder Ejecutivo crea una tensión institucional inaceptable, especialmente cuando su nombre suena constantemente para futuras candidaturas. Para la oposición, es necesario que la titular se aparte por ética y transparencia pública.
Por otro lado, la defensa no se hizo esperar. Los integrantes de la bancada naranja calificaron la petición como un acto de miedo político y denunciaron supuesta violencia de género al referirse a ella únicamente por su vínculo matrimonial. Sin embargo, los críticos sostienen que la relevancia de Mariana Rodríguez Cantú en la entrega de obras y anuncios oficiales sobrepasa las facultades legales de un cargo que, en teoría, debería ser meramente honorífico.

Críticas al manejo de la oficina Amar a Nuevo León
Durante la sesión, se acusó formalmente que Amar a Nuevo León se ha transformado en una agencia de relaciones públicas unipersonal. Diputadas señalaron que no existe sustento legal para que la titular de dicha oficina asuma roles que corresponden a diversas Secretarías de Estado. La queja principal radica en que se están invirtiendo fondos públicos en una campaña publicitaria estratégica para Mariana, desviando la atención de las responsabilidades institucionales hacia una marca personal.
Pese a que Movimiento Ciudadano intentó blindar la oficina alegando que el cargo no percibe sueldo, el bloque opositor mantuvo su postura firme sobre la destituir a Mariana Rodríguez de Amar a Nuevo León. La percepción de que la oficina sirve para garantizar una “continuidad política” en el Palacio de Gobierno fue el motor principal que unificó a las distintas fuerzas de oposición en esta demanda de separación del cargo.
El votación en el Congreso de Nuevo León deja clara la postura opositora
El momento definitivo llegó con el votación en el Congreso de Nuevo León, donde la balanza se inclinó drásticamente a favor del exhorto. Un total de 30 legisladores dieron el “sí” a la petición de salida, mientras que solo 8 integrantes de la bancada emecista votaron en contra. Hubo ausencias notables y abstenciones, como las de las diputadas Paola Linares y María Guadalupe Rodríguez, que decidieron no participar en el proceso de conteo final.
Este resultado de la votación contra la chavacana mayor representa un mensaje político de gran peso, pues demuestra que la oposición cuenta con los números necesarios para presionar la estructura del “fosfo” gobierno. Aunque el exhorto va dirigido a Samuel García, la presión social y legislativa por destituir a Mariana Rodríguez de Amar a Nuevo León pone a la administración estatal en una encrucijada sobre la transparencia y el uso de la imagen pública de sus integrantes.
El reclamo morenista
El reclamo, nacido desde la bancada de Morena y respaldado por el bloque opositor, señala que existe un uso desmedido del aparato de comunicación estatal para favorecer la imagen de la funcionaria. Según los legisladores, esta situación genera una ventaja indebida que no puede ser ignorada por las instituciones, por lo que el llamado al Gobernador es directo y urgente para realizar este movimiento administrativo.
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