La figura del Secretario de Arratia volvió al centro del debate público en Nuevo León. Legisladores locales cuestionan que Hugo Quintanilla Serrato concentre cargos públicos y contratos estatales mientras mantiene una plaza activa como maestro. El caso involucra recursos asignados durante la administración de Samuel García, lo que ha abierto dudas sobre legalidad, conflicto de interés y falta de control en el ejercicio del poder.
Un Funcionario Con Varios Sombreros Públicos
El señalamiento parte de una combinación poco común. Hugo Quintanilla Serrato se desempeña como Secretario de Servicios Públicos en el municipio de Juárez, dentro del equipo del alcalde Félix Arratia. Al mismo tiempo, es proveedor del Estado y mantiene una plaza como maestro estatal.
Legisladores advirtieron que la ley no permite ocupar dos cargos públicos remunerados sin autorización expresa. En este caso, no existe claridad sobre si cuenta con permiso del sistema educativo para desempeñar otra función dentro de la administración municipal.
Para los legisladores, la acumulación de cargos no es solo una irregularidad administrativa. Representa un posible delito que debe ser investigado por las instancias correspondientes.

Contratos Estatales Bajo La Lupa
El caso tomó mayor relevancia luego de que se documentara que Quintanilla Serrato ha recibido contratos estatales por al menos 299.6 millones de pesos. Los recursos fueron asignados a través de su empresa MTM Productos y Servicios.
Estos contratos se otorgaron durante la administración estatal encabezada por Samuel García, lo que ha provocado cuestionamientos sobre favoritismo y uso discrecional del presupuesto público.
Legisladores señalaron que, si un funcionario municipal recibe contratos estatales mientras ocupa un cargo público, el conflicto de interés es evidente. Más aún cuando no existe una explicación pública clara sobre los criterios de asignación.
La Plaza De Maestro Y El Posible Delito
A los cargos municipales y contratos estatales se suma un tercer elemento. De acuerdo con información de la Plataforma Nacional de Transparencia, Hugo Quintanilla Serrato, secretario de Arratia mantiene una plaza de maestro estatal activa desde al menos 2015.
Este dato refuerza las dudas legales. La ley establece que no se pueden desempeñar dos cargos públicos remunerados de manera simultánea sin autorización. En este caso, no se ha informado si existe ese permiso.
Para los diputados, el silencio del funcionario y de las autoridades involucradas agrava la situación. La falta de respuestas públicas ha sido interpretada como una señal de que algo no está en regla.

Exigen Revisión Y Posibles Denuncias A Secretario De Arratia
Desde el Congreso local se pidió que la Auditoría Superior del Estado revise el caso a fondo. Legisladores consideran que existen elementos suficientes para iniciar un análisis formal sobre la actuación del funcionario.
También se abrió la puerta a posibles denuncias ante contralorías y la Fiscalía Anticorrupción. El argumento es claro: si se confirma la doble percepción de recursos públicos y el conflicto de interés, se estaría frente a un delito.
Este caso refleja un problema más amplio. Señalan una falta de controles en la administración pública y una tolerancia preocupante a prácticas que deberían ser sancionadas de inmediato.
Un Caso Que Expone Fallas Estructurales
Más allá del nombre del funcionario, el caso del Secretario de Arratia pone en evidencia fallas estructurales en la supervisión del servicio público en Nuevo León. La concentración de cargos y recursos en una sola persona genera desconfianza ciudadana.
La discusión no se limita a lo legal. También toca el terreno ético y político. La asignación de contratos millonarios a funcionarios en activo erosiona la credibilidad de las instituciones.
Mientras no exista una explicación clara y una investigación transparente, el caso seguirá alimentando el reclamo ciudadano por rendición de cuentas y uso responsable del dinero público.













