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Samuel Busca Presidir la Comisión Ambiental Pese a Fracasos6 min read

En medio de una crisis ambiental que sigue empeorando en Nuevo León, el gobernador Samuel García ha insistido en presidir la Comisión Ambiental Metropolitana (CAMe), una institución clave para combatir la contaminación del aire en la región. Sin embargo, la falta de resultados de su propia Agencia de Calidad del Aire, creada en 2023, ha suscitado controversia y rechazo, especialmente debido a la ineficacia mostrada en la lucha contra la mala calidad del aire y la contaminación industrial.

A pesar de que García prometió tomar medidas decisivas contra grandes contaminantes, como la Refinería de Pemex en Cadereyta, los avances en la materia han sido mínimos. La falta de inspección de la refinería, identificada como una de las principales fuentes de contaminación, y el recorte de presupuesto a la Secretaría de Medio Ambiente son solo algunos de los puntos que han generado críticas y preocupación entre la ciudadanía.

Un historial de promesas incumplidas

La creación de la Agencia de Calidad del Aire fue una de las promesas estrella del gobierno de Samuel García, quien argumentó que este organismo tendría el poder y la capacidad para regular y combatir las emisiones contaminantes en el estado. No obstante, los resultados han sido escasos. A pesar de la creación del organismo, la falta de inspecciones en fábricas y refinerías que afectan la calidad del aire, como la Refinería de Pemex en Cadereyta, deja claro que las acciones anunciadas no se han traducido en cambios reales en el terreno.

La Refinería de Pemex ha sido señalada como una de las mayores fuentes de contaminación en la región, pero las autoridades locales no han logrado siquiera realizar inspecciones a las instalaciones, lo que resalta la falta de autoridad y recursos de la Agencia de Calidad del Aire. Las promesas de Samuel García de luchar contra los grandes contaminantes se ven opacadas por la inacción en estos frentes clave.

A esta inacción se le suma la escasa asignación de recursos para el sector ambiental. En 2025, el presupuesto para la Secretaría de Medio Ambiente se reducirá al 0.09% del presupuesto estatal total, lo que refleja la falta de prioridad que se le otorga al sector en comparación con otras áreas de la administración estatal. Esta disminución de recursos es alarmante, especialmente cuando se toma en cuenta la magnitud de la crisis ambiental que enfrenta Nuevo León.

La CAMe y la lucha por el control

A pesar de estos antecedentes, el gobernador Samuel García sigue insistiendo en su deseo de presidir la Comisión Ambiental Metropolitana (CAMe), un organismo encargado de coordinar los esfuerzos contra la contaminación del aire en la zona metropolitana de Monterrey y otras partes del estado. Su propuesta ha sido rechazada por varias agrupaciones ciudadanas que exigen que la CAMe sea dirigida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con la participación de académicos, expertos en medio ambiente y representantes de la sociedad civil.

La decisión de García de querer controlar la CAMe ha generado un amplio rechazo, ya que muchos consideran que la gestión de la crisis ambiental requiere un enfoque más democrático y técnico, y no el control político de un organismo que debería estar manejado por especialistas. La propuesta de que el gobernador asuma la presidencia de la comisión ha sido vista como una forma de centralizar el poder y evitar la participación activa de los sectores más involucrados en la lucha ambiental.

El hecho de que la CAMe, un organismo clave para la protección del medio ambiente, esté bajo el liderazgo de un político que no ha demostrado eficacia en la lucha contra la contaminación ha generado preocupación entre diversos grupos. La falta de resultados concretos de la Agencia de Calidad del Aire, un organismo que depende de la Secretaría de Medio Ambiente, plantea dudas sobre la capacidad de la administración estatal para manejar de manera efectiva los problemas ambientales que afectan a la población.

La presión ciudadana y el fracaso institucional

En medio de un panorama cada vez más alarmante, con un incremento de delitos ambientales y una creciente cantidad de incendios en el estado, la presión ciudadana para que la CAMe sea dirigida por un organismo independiente ha aumentado. En febrero de este año, Nuevo León reportó 22 delitos ambientales y más de mil incendios, lo que resalta la gravedad de la situación. Estas cifras alarmantes demuestran que la crisis ambiental en el estado no está siendo atendida de manera efectiva por las autoridades locales, lo que incrementa las demandas de un cambio en la forma en que se gestionan los problemas medioambientales.

El gobierno de Samuel García, lejos de atender las necesidades urgentes del sector, ha decidido seguir con sus planes de presidir la CAMe, en lugar de buscar un enfoque colaborativo y representativo que permita abordar la crisis de manera integral. En este contexto, las agrupaciones ciudadanas y los especialistas en medio ambiente piden que se respete un proceso democrático para la elección de la cabeza de la CAMe, uno que involucre a actores clave del sector ambiental y que tenga como objetivo principal el bienestar de la población y la preservación del medio ambiente.

Mientras tanto, el gobernador continúa con su postura, argumentando que él es la mejor opción para liderar la CAMe, ya que considera que un privado o un ciudadano no tiene las facultades necesarias para coordinar acciones en este ámbito. Sin embargo, su falta de resultados en la gestión ambiental y los recortes de presupuesto a la Secretaría de Medio Ambiente dejan claro que el liderazgo en este campo debería estar en manos de expertos que puedan llevar a cabo un enfoque técnico y efectivo para resolver la crisis.

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La administración de Samuel García, en lugar de fortalecer las instituciones encargadas de la protección del medio ambiente y dotarlas de los recursos necesarios, ha optado por centralizar aún más el poder en un tema tan crucial para la salud pública. Con la crisis ambiental en aumento, las decisiones del gobierno de Nuevo León en materia de política ambiental están siendo cuestionadas tanto por especialistas como por la ciudadanía.

La falta de acciones concretas frente a los grandes contaminantes y el debilitamiento de las agencias encargadas de proteger el medio ambiente son signos claros de una administración que, lejos de priorizar el bienestar de los ciudadanos, parece estar más enfocada en mantener el control político sobre los recursos y las decisiones clave. Con la CAMe como un nuevo objetivo de poder, la administración de Samuel García se enfrenta a una creciente oposición que exige cambios en la forma en que se gestionan los problemas ambientales en el estado.